Exposición de
esculturas MTOP / 2006
Nelson Di Maggio-Tres jóvenes
escultores se hospedan en la Sala Carlos F. Sáez. Juan Carlos García (San
Carlos, 1976) una sólida posición: un tríptico monumental hecho de chatarra y
tirantes de piso, corroídos, exaltados en su condición de deterioro, chapas
clavadas, madera pulida, en composición frontal de bajo relieve en oposición e
interacción permanente, entre lo liso y lo rugoso, lo cóncavo y lo convexo, lo
brillante y lo opaco, ensamblados con energía vital. Andrés Barboza (San José,
1975), recorrió varios talleres y disciplinas antes de situarse como escultor.
Estructuras de madera usada, recortada y ensamblada, más construida o más
libre, con ligeras pincelas de color que por momentos obstruyen la limpieza del
soporte original, son indicativas de un talento que tantea un camino. Fabio
Servetti se dio a conocer en 2002 en la desaparecida Galería Frida con una
cantidad de objetos artesanales no siempre conseguidos o que no trascendieron
la mera habilidad manual. Cuatro años después, encuentra un sendero fértil en
el calado, y por momentos afiligranado,
de chapas de metal a las que otorga una síntesis formal y temática con buenos
recursos operativos, unas veces incorporando la madera e integrándola a la
composición. Tres escultores que, junto al catálogo y los textos de María
Yuguero, parecen indicar una nueva orientación.
Nelson Di Maggio -"Andrés Barboza, maragato de
1975, se desempeña como fotógrafo en el Cuerpo de Bomberos. Vinculado al Foto Club
Uruguayo, concurre también a los talleres de Sergio Viera, quien dejará una
marca visible en su pintura, Oscar Ferrando en el grabado, cerámica con Ricardo
Pickenhain, sin dejar la escultura a un lado. Esa nutrida diversidad de
intereses, más la asistencia a las clases teóricas de María Yuguero, es propia
de los jóvenes de hoy, poco proclives a mantenerse en un mismo lugar. En sus
numerosos cuadros dependientes del informalismo histórico, demuestra
sensibilidad para el tratamiento de la materia, bien trabajada, con predominio
de la paleta baja poblada de signos abstractos y, eventualmente, la
incorporación del collage. Una promesa en busca de un estilo. (Sala Carlos F.
Sáez)".
SERGIO VIERA- "Inmersos en un
mundo de cambios tan sorprendentes como acelerados, se hace difícil la
adaptación y más aún la comprensión de los factores y contingencias que los
provocan. Por ser una actividad
más del ser humano, el arte no escapa a los giros e inflexiones de esta
realidad.
De todas maneras,
es posible aseverar que con la consolidación de las leyes del mercado global,
la industria cultural (impensable sin una sociedad de masas) ha logrado
pasteurizar y administrar significados simbólicos y culturales para adaptarlos
a la lógica de la mercancía. Y si bien bajo la
máscara del entretenimiento y la distracción, esto lleva implícita la
pretensión del control social, no es menos cierto que
la sociedad de masas es campo abonado para la aceptación de esas proposiciones
y de esos productos más livianos al paladar.Andrés Barboza
pertenece a un particular y arriesgado grupo de artistas plásticos, quienes escapando a la
corriente de estandarización (que hace sospechosamente parecidas las obras de
artistas de los más variados países y realidades) persisten en una estética que contiene en sí misma la dialéctica de afirmación y crítica.Sus obras organizadas en composiciones levemente
inestables y equilibradas con sutileza,
atrapan misterios que no pueden trasmitir las palabras. Texturas rústicas sobre soportes planos o piezas tridimensionales ejecutadas
con los materiales más humildes,
son testimonio del quehacer aún no domesticado, aún resistente, de un hombre joven que cree que el arte no necesita
uniforme, ya que tiene algo
para decir fuera de las normas, por más que éstas se vistan de contemporaneidad."
Diez Abstractos de dos épocas MAC
Jorge Abbondanza. "Lo que esta muestra acerca al público
es la manera de abordar la realidad que han tenido dos generaciones de
plásticos, los de la década del 60 y los de la actualidad. En ambos casos quedó
en evidencia el desencuentro de los creadores del arte visual con la realidad,
a la que desdibujaron como consecuencia del rechazo provocado por la guerra
mundial. Desde los años 40, el abstraccionismo en la pintura mostró cómo el
horror de los bombardeos y la masacre empujaban a los artistas a eludir la
representación de la realidad y a elaborar nuevos lenguajes capaces de
apartarse de la crudeza y proponer una poesía de líneas y manchas donde
refugiar la sensibilidad. El movimiento abstracto creció durante dos décadas y
culminó en una expresividad metafórica donde las cosas se dijeron
indirectamente, sin mostrarlas de manera frontal ni reproducir concretamente la
realidad. A los plásticos que frecuentaron la abstracción en los años 50-70 y
los que la frecuentan hoy se remite esta selección que el Museo de Arte
Contemporáneo anuncia para este martes, aunque vinculando esas modalidades con
la de otros artistas de la actualidad.
La exposición fue organizada por el
marchand Enrique Gómez, un veterano del oficio que desempeñó un papel
protagónico en el circuito de galerías montevideanas de la década del 60 y el
70. Actualmente, Gómez es el último ejemplar de su estirpe, un profesional con
caudaloso conocimiento del arte nacional de la segunda mitad del siglo XX, un
representante de la corriente de conocedores de la pintura que se inauguró con
José Pedro Argul y que tuvo su apogeo hace sesenta años.
Hace un par de años, Gómez armó en la
Galería de las Misiones una muestra colectiva de los maestros de ese pasado
reciente, que fue el de los años 60, donde triunfó la riqueza de lenguaje de
Washington Barcala, Hilda López, Manuel Espínola Gómez y Juan Ventayol, una
etapa gloriosa de la pintura uruguaya en la que esos creadores impusieron una
imagen desdibujada de las cosas y que ha dejado una huella indeleble en la
memoria artística del pasado. De ese proceso fue testigo atento un hombre como
Gómez, y ahora lo que anuncia el MAC es otro documento del período, como
referencia que debe tenerse en cuenta para comprender la evolución de la
pintura local de los últimos tiempos.
Artistas.
Entre la obra de los años 60 que la
muestra recupera, figuran trabajos de Luis Arbondo, un artiguense nacido en
1939 que ocupó un sitio destacado en la corriente abstraccionista de su época,
cuyas superficies manchadas de negro, sobre las cuales inscribía líneas
caligráficas, alcanzaban un nivel de dramatismo que ahora resucita en esta
selección. También figura Ángel Damián, un talento particularmente sensitivo en
el trazado de siluetas sobre un tablero de curvas y movimientos. Allí también
aparece Aldo Peralta, un salteño nacido en 1933, que fue la cabeza de una
familia de artistas que produjo dos hijos de notable capacidad, en la que se
destaca asimismo Lacy Duarte.
Esas notabilidades de hace medio
siglo dominan esta colectiva, a la que se suma gente más joven con aportes a
las variantes del lenguaje abstracto producidos en la última década, desde
Augusto Gadea o Eduardo Espino hasta Eloísa Ibarra, Silvia López Bravo, Andrés
Barboza y Olga Armand Ugon. Parece muy fecunda la idea de comparar lenguajes a través
de las décadas, de manera de asociar la pintura del pasado reciente con la de
la actualidad, y en las vertientes abstractas eso permite observar de cuántas
maneras los artistas han esgrimido herramientas sutiles para desdoblar
poéticamente las formas del universo real."




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