"El arte no reproduce lo visible, sino que hace visible lo que
no siempre lo es."
Ernst Ludwig Kirchner
¿Cómo un artista puede
reflejarse en su obra, si la misma es abstracta?
Esta es una de las
interrogantes que cada uno de nosotros debelará o no, observando las obras de
Andrés Barboza.
Artista nacido en San
José y con una profusa carrera, que va desde sus comienzos en la fotografía,
así como su incursión con la escultura, grabado, muralismo etc.
Arte matérico, donde el gesto
pictórico se expande más allá del pigmento para incorporar texturas, relieves y
elementos encontrados. El cartón corrugado, la malla metálica, telas y
fragmentos de objetos conforman un paisaje caótico, visceral, casi
arqueológico.
Un Artista que
preparado con normas constructivistas, es singular apreciar su pasaje al
expresionismo creando diálogos entre superficies pulidas y
texturas opacas, entre lo efímero y lo permanente, el cromatismo terroso –
ocre, rojo, blanco y negro – dialoga con la idea de decadencia, pero también de
resistencia. El material utilizado parece haber sido arrancado de su contexto
original para ser resignificado, narrando una historia que desafía el orden y
la permanencia.
Cada pieza actúa como
un portal que distorsiona, multiplica o revela fragmentos de identidad, memoria
y realidad.
La exposición no solo
celebra la técnica y la creatividad, sino que también incita a la
autorreflexión, recordándonos que, en arte como en la vida, cada ángulo cuenta
una historia distinta.
En un mundo hiperconectado, pero frecuentemente
superficial, “Reflejos” propone una
pausa: un momento para observar no solo lo que se muestra, sino también lo que
se esconde.
GABRIEL
A. SOSA
Curador
de la sala
Un salto al vacío
Muchas veces, al enfrentarme a la superficie en blanco, me encuentro ante una
sensación o sentimiento similar a un salto al vacío. Vuelo en que la materia,
(pigmentos y texturas), me llevan caprichosamente a lugares que a priori serían
impensados.
Dicho proceso, en el que convive, el placer, la ansiedad y el desasosiego, en el mejor
de los casos me aterriza en un estadio de orden y serenidad, en el que entiendo que
la obra está casi terminada.
Mi admirado Antoni Tàpies, artista catalán, en alguna entrevista daba a entender
que sus obras eran algo así como “Espejos opacos”, en el que tanto se podía ver
reflejado el espíritu del artista (primer espectador de la obra), como así también la
interioridad del oportuno visitante, que, con actitud contemplativa, analice dicha
creación.
Por tal motivo, al momento de nombrar u bautizar los trabajos aquí exhibidos, lo
hago de manera caprichosa, en virtud del reflejo que me ha regalado a mí
particularmente la materia, no siendo ni por cerca esté aterrizaje, la única
interpretación que puedan recibir los amables visitantes, al contemplar y completar
las obras en su interioridad.
Andrés Barboza, / 2025