domingo, 8 de junio de 2025

"REFLEJOS" Sala de arte Carlos F. Sàez MTOP junio- julio 2025





"El arte no reproduce lo visible, sino que hace visible lo que no siempre lo es." Ernst Ludwig Kirchner

 

¿Cómo un artista puede reflejarse en su obra, si la misma es abstracta?

Esta es una de las interrogantes que cada uno de nosotros debelará o no, observando las obras de Andrés Barboza.

Artista nacido en San José y con una profusa carrera, que va desde sus comienzos en la fotografía, así como su incursión con la escultura, grabado, muralismo etc.

Arte matérico, donde el gesto pictórico se expande más allá del pigmento para incorporar texturas, relieves y elementos encontrados. El cartón corrugado, la malla metálica, telas y fragmentos de objetos conforman un paisaje caótico, visceral, casi arqueológico.

 Un Artista que preparado con normas constructivistas, es singular apreciar su pasaje al expresionismo creando diálogos entre superficies pulidas y texturas opacas, entre lo efímero y lo permanente, el cromatismo terroso – ocre, rojo, blanco y negro – dialoga con la idea de decadencia, pero también de resistencia. El material utilizado parece haber sido arrancado de su contexto original para ser resignificado, narrando una historia que desafía el orden y la permanencia.

Cada pieza actúa como un portal que distorsiona, multiplica o revela fragmentos de identidad, memoria y realidad.

La exposición no solo celebra la técnica y la creatividad, sino que también incita a la autorreflexión, recordándonos que, en arte como en la vida, cada ángulo cuenta una historia distinta.

En un mundo hiperconectado, pero frecuentemente superficial, “Reflejos” propone una pausa: un momento para observar no solo lo que se muestra, sino también lo que se esconde.

GABRIEL A. SOSA

 Curador de la sala









Un salto al vacío 

 Muchas veces, al enfrentarme a la superficie en blanco, me encuentro ante una sensación o sentimiento similar a un salto al vacío. Vuelo en que la materia, (pigmentos y texturas), me llevan caprichosamente a lugares que a priori serían impensados.

Dicho proceso, en el que convive, el placer, la ansiedad y el desasosiego, en el mejor de los casos me aterriza en un estadio de orden y serenidad, en el que entiendo que la obra está casi terminada. 
Mi admirado Antoni Tàpies, artista catalán, en alguna entrevista daba a entender que sus obras eran algo así como “Espejos opacos”, en el que tanto se podía ver reflejado el espíritu del artista (primer espectador de la obra), como así también la interioridad del oportuno visitante, que, con actitud contemplativa, analice dicha creación. 

Por tal motivo, al momento de nombrar u bautizar los trabajos aquí exhibidos, lo hago de manera caprichosa, en virtud del reflejo que me ha regalado a mí particularmente la materia, no siendo ni por cerca esté aterrizaje, la única interpretación que puedan recibir los amables visitantes, al contemplar y completar las obras en su interioridad. 
 Andrés Barboza, / 2025